Comportamiento de mi Iguana

(1ª parte)

Para poder saber algo respecto del  comportamiento y  lenguaje corporal  de nuestras amigas las iguanas, numerosos científicos han dedicado muchas horas de estudio y observación. Como no son animales domésticos por naturaleza,  si no que desde hace poco se están comercializando en tiendas de mascotas, adquirir conocimiento sobre ellas será de mucha ayuda para quienes deciden tener una  en su casa. Trataremos por medio del portal de entregarles los máximos conocimientos, a fin de aclarar sus dudas y hacer que su relación con nuestras amigas sea lo mejor posible para la iguana y su dueño.

Para un animalito que nace en su ambiente natural, libre, la adaptación a su nueva casa (terrario) y a nosotros puede resultarle costosa. Cualquier nuevo miembro de nuestra familia necesita adquirir el conocimiento del entorno que el sólo lo hará con su investigación, pero más importante aún es la interacción con su dueño. Puede en principio presentar comportamientos agresivos, porque les tiene miedo y esa es su manera de defenderse. Yo siempre les aconsejo que para acostumbrarlos más fácilmente, se adquieran las iguanas cuando son bebés.  De esa manera evitaremos muchos problemas, más si el nuevo dueño de nuestra mascota no tiene experiencia en el trato con estos animales.

Normalmente el componente genético, influye en el carácter de nuestras mascotas pero más importante aun serán los estímulos ambiéntales que recibe desde que nace. Lamentablemente los ataques pueden ser muy frecuentes, ya que se  forma un círculo vicioso.  Nuestra amiga ataca al principio, porque no te conoce, desconfía de ti, ya que no ha tenido contacto permanente contigo y tú también coges miedo a dichas agresiones, en definitiva ninguno de los dos avanzan.

Las causas de los ataques, se deben principalmente a dos causas, la primera, se produce por la falta de contacto con nuestra mascota. Esto hace que ella desconfié de nosotros y nos vea como un peligro para ella. Este comportamiento lo presentan, en mayor medida, las iguanas nacidas en libertad y capturadas a posteriori. La segunda causa, que suele ser muy común, tiene relación con la época de reproducción: las hembras durante la puesta de huevos que es desde enero a marzo; los machos, durante el otoño que es  la época en la que luchan por su territorio y son mucho más agresivos.

Para poder tratar a nuestra iguana, lo primero que haremos es dedicarles mucho tiempo a su periodo de adaptación, esto es, acostumbrarla a nuestra presencia. Entraremos poco a poco en el terrario, es decir, en su territorio. Cuando nos vea como algo normal en su entorno y no se aleje, intentaremos tocarla. La mejor manera para cogerla es apoyarla sobre nuestro brazo como si éste fuese la rama de un árbol, a fin de  evitar sustos optaremos por colocar los dedos detrás del ángulo de su mandíbula inferior.

Cada día que pase,  deberemos tener más contacto con ella ,darle de comer, sacarla y acariciarla. Al igual que el perro cuando está contento  mueve la cola,   el lenguaje corporal será la forma en que nos enseñará. Los reptiles no pueden emitir sonidos, por lo que hay prestar mucha atención a todos los movimientos, si tiene las pupilas contraídas y mueve la cabeza de abajo a arriba, como diciendo que sí, posiblemente se está preparando para atacar ante una intromisión en su territorio, deberemos estar siempre  muy atentos al movimiento de la cola, puesto que es su principal arma de defensa.

Si por otra parte nuestra amiga adopta una postura altiva y erguida, estirándose mucho e hinchando todo el cuerpo, quiere intimidarnos para que nos alejemos, en caso contrario la respuesta agresiva hacia nosotros está asegurada, ahora bien si se tumba cerrando los ojos y apoya la cabeza en el suelo significa que está contenta y relajada.

Una clave según los expertos veterinarios en este tipo de  animal es castrar a la iguana, con ello podremos  lograr que disminuya su estrés ambiental, mi opinión es siempre la paciencia la mejor receta, entender que somos nosotros quienes debemos buscar la forma de interactuar con ellos,  y sí no soy capaz de darle mucho cariño potenciando el contacto físico para lograr una buena relación, no somos aptos para tenerlas y deberemos dejarla para que se desarrolle en paz y libertad.

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