El canto de los canarios

Desde que nacen, los canarios son capaces de emitir sonidos. Estos son instintivos, como el piar para pedir comida, el de alarma etc., pero no sólo expresan una necesidad. En la medida que son más fuertes o frecuentes detectan urgencia, intensidad o desesperación. Los sonidos que, emiten durante su vida, sin diferenciación de sexo, se consideran como parte de un verdadero sistema de comunicación.

En cambio, el canto es una característica sólo del macho y cambia de acuerdo se vaya produciendo el desarrollo y crecimiento del individuo. Lo pierde al final de la temporada de cría, para recuperarlo, posiblemente con un repertorio diferente, al iniciar nuevamente la siguiente temporada de cría. Es por lo tanto la expresión que le proporciona la naturaleza para cumplir las funciones propias de su sexo, como son la demarcación de territorio, elección y defensa de zona de nidificación, atracción de la hembra para formar pareja y para lograr la sumisión de un rival en potencia.

Algunos canarios inician tempranamente un intento de canto con poca fuerza , de manera atropellada pero muy notoria por hacerse claramente visibles. Esta etapa corresponde al llamado subcanto y Darwin lo comparó con el balbuceo infantil. Es el conocido “gorjeo” que identifica a los machos. Este período dura entre tres y tres meses y medio, generalmente termina al finalizar la muda.

Luego viene un periodo donde el canto comienza a estructurarse y se hace moldeable, llamado por este motivo el “canto plástico”. Comienza a experimentar con sonidos adquiridos de otros ejemplares o del medio ambiente y en cierta forma constituye su reafirmación como macho, esto dura hasta los cinco o seis meses, momento en que comienza a ser adulto. Siendo ya adulto comienza a presentar un canto mucho mas armonioso, de tono alto, pero no estridente, con claridad en la emisión y giros sostenidos o modulados, con mayor o menor repertorio según sea su propia capacidad. Es en esta época donde intenta delimitar territorio y zona de nidificación.

Al avanzar el ciclo y coincidiendo con el desarrollo, el canto va haciéndose más alto, de ritmo más acelerado, inclusive emite sonidos poco agradables y muy estridentes, precipitados o poco armoniosos. Es ese el momento del celo, podría llamarse “canto de cortejo”, pues generalmente se acompaña de movimientos de las alas, de la cabeza y de las patas presentadas todas las características de una danza nupcial. Muchos estiman que durante ese periodo es donde menos les gusta escuchar el canto de sus amigos, no obstante el sonido está cumpliendo una labor fundamental que es la búsqueda de su pareja para la posterior reproducción de los mismos.