¿A partir de cuándo debo adiestrar a mi mascota? 


Útiles consejos para enseñar a los animales domésticos a comportarse en el entorno familiar

Profesor Pelusa Lo primero que debemos tener claro es que el proceso de adiestrar o enseñar a nuestra mascota no tiene directa relación con ningún parámetro especial. No debe nuestro amigo cumplir cierta edad, o ser de determinada raza o especie para poder aprender, todos lo pueden hacer y no necesitas ser un experto en el tema para ser tú el profesor, pero es parte de tu función como amo o dueño de tu mascota.

Desde el momento en que libremente elegimos compartir nuestras vidas con una mascota debemos considerarla como un miembro más de nuestra manada, entendiendo por ello que todos y cada uno de los integrantes del grupo deberán cumplir ciertas reglas, tener los mismos derechos, satisfacer todas sus necesidades y, lo más importante, asignarle un lugar, jerárquicamente hablando, dentro de la organización.

Es por ello que desde el primer momento que pisa la guarida debe conocer cuál es el entorno que lo rodea, qué espacio se le asigno a él, por dónde puede circular libremente y por dónde no, qué espacios son de exclusividad de los otros miembros de la camada etc. En definitiva, establecer de manera clara desde el primer día los deberes y derechos de cada uno.

Puede parecer obvio lo que les estoy explicando, no obstante nos encontraremos con un serio inconveniente: este amigo no habla nuestro idioma. Peor aún, ni siquiera lo entiende y los conocimientos adquiridos por él hasta ahora fueron transmitidos por su madre o hermanos, en algunos casos sin haber tenido mucho contactos con nuestra especie. Por eso cada sensación, cada olor, cada textura, cada objeto le es desconocido, le asusta o le intriga y no encuentra respuestas ni un interlocutor que le pueda explicar de manera simple y sencilla para él.

Es ahí donde comienza nuestra primera y gran labor, la que debemos hacer con mucho amor y paciencia, pues debemos ser nosotros quienes nos situemos en su realidad, sin pensar jamás que es obligación de nuestros amigos el entendernos, si bien ellos son muy receptivos y están ansiosos por aprender. Un buen profesor logrará un excelente alumno, pero para poder llevar a cabo esta tarea debemos primero entender que, como no entienden nuestro lenguaje, la manera de enseñarlos deberá seguir ciertas normas básicas evitando confundirlo, teniendo en cuenta que éste responderá siempre a determinados comandos.

Los primeros problemas a los que te enfrentarás serán gemidos durante algunas noches, orinar o defecar en cualquier parte, morder y destrozar objetos de la casa, ladridos y/o aullidos cuando lo dejamos solo, llamarlo y que no venga, que tire de la correa cuando lo sacamos a pasear, que suba sus patas sobre nosotros y nos ensucie la ropa, que pose su cuerpo sobre los sillones etc.

Todos esos primeros inconvenientes tienen solución y depende de ti el corregirlos, pero para poder ser un buen profesor deberás observar previamente cada uno de los movimientos que éste realiza antes de cada acción, memorizarlos y distinguirlos para actuar en el momento oportuno, ya que será la única manera por medio de la cual nuestro amigo relacionará tu mensaje con determinado comportamiento.

Pero ojo, también debes tener presente que la manera de transmitirlo debe obedecer siempre a mantener una constante en lo que a tus movimientos corporales o tono de voz se refieren. Pensar que este entiende sólo tu lenguaje hablado es cometer un error, para ellos el idioma más fácil de entender es el corporal y el sonido es sólo un complemento.

¿Cómo puedo enseñarle a hacer sus necesidades en un lugar específico y no dentro de casa? Bueno, manos a la obra: ellos saben desde que son muy pequeños, por conocimientos adquiridos de mamá, que no pueden dormir ni jugar sobre sus excrementos, por lo tanto normalmente dormirán alejados de estos residuos.

No obstante, ¿cual es la distancia adecuada? Cada uno, a medida que crece, la establecerá a su libre albedrío, pero no debe ser así, en casa tenemos que ser nosotros quienes le indiquemos el lugar donde se encuentra el baño, teniendo claro que como es aún muy pequeño físicamente no controla su esfínter hasta pasados los cinco meses y el periodo de reacción desde que se le manifestó el deseo de hacer hasta su ejecución será en principio demasiado corto.

Entonces debemos estar expectantes a sus movimientos, observar qué tipo de rutina ejecuta antes de hacer sus necesidades, aprenderla y actuar en el momento justo para, de manera correcta, poder enseñarlos. No podemos regañarle porque se hizo aquí o acá si no nos dimos el tiempo para actuar, pues generalmente al regañarlos a destiempo lo único que lograremos es que este nos evite, se esconda de nosotros a la hora de hacer pero igual lo siga haciendo en cualquier lugar.

Entonces, al igual que como lo hacemos con un niño, que le estamos enseñando a hacer en el WC, y que, cada vez que él realiza bien esta acción, lo premiamos, le hacemos fiesta o incluso le aplaudimos para que se dé cuenta de lo feliz que estamos, a nuestro amigo le debemos acariciar, decir "muy bien", incluso premiarlo con alguna golosina de manera que entienda que lo que hizo en ese lugar especifico nos produjo felicidad.

Por otra parte si al quedarse solo ladra o aúlla, pues bien, enseñémosle, la primera vez lo dejaremos sólo por cinco minutos, regresaremos a casa, lo saludaremos en forma normal, dejaremos pasar unos dos minutos o tres, lo sacaremos a pasear, jugaremos con él un rato y regresaremos a casa.

Después, pasadas unas horas, repetiremos el mismo ejercicio pero dejándolo solo un periodo más largo de tiempo, eso sí, teniendo cuidado de que al momento de irnos no nos despidamos con mucha efusividad pues les estaremos transmitiendo nuestra intención de dejarlo solo y en algunas oportunidades ese hecho lleva a transmitir un mensaje negativo.

En consecuencia, siempre que intentemos enseñarle algo a nuestros amigos, debemos considerar todas las variables y sus posteriores efectos, transmitir un mensaje claro, directo, actuando siempre de la misma forma, pues la rutina hace para nuestros amigos el hábito y es en definitiva la única forma de poder entendernos mejor con ellos.

En posteriores artículos publicaré otros consejos relacionados con la manera de hacernos entender con nuestras mascotas. No obstante, cualquier duda que tengan pueden hacérmela llegar a través del consultorio abierto permanentemente para recibir y contestar todas sus inquietudes en el portal .

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